martes, 8 de febrero de 2011

Algo más de historia: El movimiento según Aristóteles

En la entrada pasada ya habíamos hablado sobre algunos de los filósofos griegos, cuya importancia se debe a que fueron los primeros en sistematizar las ciencias en occidente, con lo que se logró plantar las semillas de las que crecería la ciencia moderna (se podría decir que antes estas semillas simplemente se esparcían al viento).

Uno de los más importantes sistematizadores del saber fue Aristóteles, que gracias a su enfoque logró importantes avances, pero debido a que sus ideas fueron tan bien planteadas, sus errores se impusieron como teorías válidas, por lo que también en otros aspectos fue en parte culpable que las ciencias se estancaran por aproximadamente dos mil años.

Una de los más grandes errores de Aristóteles tenía que ver con su teoría del movimiento. Aristóteles consideraba dos tipos de movimiento: el movimiento natural y el movimiento violento.

El movimiento natural es determinado por la "naturaleza" de los objetos, que tienden a ir al lugar que les "corresponde". Así, la tierra tendía ir hacía el centro del universo así como lo haría cualquier cosa en la que estuviera presente (recordemos que sólo se consideraban los cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego). También pensaba que mientras más grande el objeto más se "esforzaría" por ir hacía su sitio, por lo que los objetos más grandes caerían con mayor velocidad.

Este movimiento podía ser vertical en el caso de los objetos que se encontraban en la esfera terrestre o circular en el caso de los objetos en la esfera celeste, los cuales consideraba estaban compuesto por una sustancia invariable y perfecta llamada eter.

El movimiento violento mientras era el resultado de fuerzas de empuje o tracción y era impuesto contra el movimiento natural. Se ocasionaba de forma externa. También implicaba la permanencia de una fuerza para mantener un objeto en movimiento. En ambos tipos de movimiento se implica que existe una causa para el movimiento y que esta debe permanecer actuando para que un cuerpo se siga moviendo.

Estas ideas ayudaron a validar el modelo geocéntrico del universo, pues se consideró que la tierra debía estar en su lugar natural y que no existía ninguna fuerza los suficientemente grande como para moverla (y mantenerla en movimiento), por lo tanto debía estar inmóvil.

Debido a lo bien planteadas que estaban estas ideas y a que nadie en la antiguedad fue capaz de refutarlas con una explicación convincente, fueron tomadas como ciertas, hasta que Galileo utilizando los principios del método científico logró refutarlas aunque con gran peligro para si mismo pues estas ideas habían sido adoptadas dentro de la doctrina cristiana, por lo que un ataque a estas ideas era considerado herejía.

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