lunes, 14 de febrero de 2011

Recapitulando un poco

Después de mi último post nos quedamos con una Tierra estática en el centro del universo, la idea de una fuerza capaz de mover la tierra y mantenerla moviéndose era algo inverosímil, esto concordaba con la idea aristotélica que no existía movimiento sin alguna causa, como una fuerza.

Alrededor de la Tierra giraban cuerpos celestes perfectamente esféricos en perfectas órbitas circulares... O al menos eso había planteado por los filósofos como Platón, sin embargo las observaciones de los planetas no coincidían con lo predicho por este modelo geocéntrico, fue así que diferentes pensadores empezaron a plantear diferentes artefactos, como rotaciones y órbitas alrededor de las órbitas, para explicar los anómalos movimientos de los astros en el cielo, con lo cual el modelo geocéntrico que pretendía la perfección de la esfera celeste se fue complicando cada vez más y más a medida que habían más observaciones.

Y con la caída del Imperio Romano en verdad todo se quedó quieto pues la investigación científica desapareció casi por completo en occidente (no así entre los árabes y otras culturas) y se tomaron como dogma las ideas de Aristóteles y el modelo geocéntrico de Ptolomeo, esto sin lugar a discusión (bajo la amenaza de arder en la hoguera por hereje). Sólo hasta el Renacimiento algunos se atreverían a desafiar al poder de la Iglesia para así lograr poner la Tierra en movimiento.

No hay comentarios:

Publicar un comentario